Los Denver Nuggets llegaban a la temporada con la idea de pelear el anillo. El equipo había sumado tiro y profundidad el verano pasado, y en esa narrativa se apoyaban el cuerpo técnico y la dirigencia. Sin embargo, cuando el certamen entró en la parte decisiva, la realidad se impuso: en la segunda ronda de playoffs, el grupo terminó quedando expuesto y el “plan futuro” pasó a ser tema de conferencia de prensa.
Los números
- Récord de la temporada regular: 54-28 para terminar 3° en la Conferencia Oeste.
- Partidos disputados por lesionados clave en la regular: Aaron Gordon jugó 36; Christian Braun 44; Peyton Watson 54; Cameron Johnson 54.
- Playoffs: Denver cayó en la primera ronda ante Minnesota Timberwolves en 6 partidos.
- El rival llegó más tocado (y aun así avanzó): Minnesota cerró la serie sin Anthony Edwards, Donte DiVincenzo y Ayo Dosunmu.
- Semilla y contexto: Denver fue 3°; la serie con Minnesota se resolvió en seis juegos.
La charla de Kroenke y el “futuro” en modo abierto
En una conferencia del viernes, el presidente del club, Josh Kroenke, reconoció que la expectativa interna era distinta. “Pensé que, si este grupo estaba sano, podía ser un equipo de 60 o 65 victorias”, expresó ante los reporteros. Esa frase dejó en claro qué tan lejos quedó el rendimiento real de la idea inicial.
El propio Kroenke sostuvo que el equipo no estuvo en condiciones de mostrar su mejor versión durante un tramo sostenido. Aun así, el conjunto cerró con un 54-28 que le alcanzó para el tercer puesto del Oeste. Pero cuando llegó el momento de la verdad, Denver no pudo sostener el nivel: perdió su serie de primera ronda contra Minnesota en seis juegos.
El cuerpo de la dirigencia remarcó que las lesiones existieron, pero que no alcanza con atribuirlo solo a la “mala suerte”. En la vereda de enfrente, Minnesota también tuvo bajas fuertes: los Timberwolves aseguraron el pase sin contar con Anthony Edwards, Donte DiVincenzo y Ayo Dosunmu. Entonces, la comparación no deja margen para justificar todo únicamente por el contexto.
En la reunión del viernes hablaron cuatro personas: Kroenke, el entrenador David Adelman y los ejecutivos Ben Tenzer y Jonathan Wallace. Todos coincidieron en que, de cara al verano, el plantel debe mejorar. El interrogante grande es si habrá cambios de estructura del equipo. Denver ya había movido piezas el último verano, cuando envió a Michael Porter Jr. En esta oportunidad, el club no descartó tocar el núcleo, aunque tampoco cerró la puerta a “correrlo de nuevo” con lo que hay.
Kroenke fue claro con el marco: “Creo que todo está sobre la mesa, excepto el intercambio de Nikola”. En ese escenario, en teoría aparecen nombres negociables. El base Jamal Murray, que viene de su primera temporada All-Star y que podría sumar menciones All-NBA, entra en el radar. También podría estar Aaron Gordon. Pero el presidente repitió que “volver a intentarlo” es una opción, y lo justificó señalando que el equipo no tuvo oportunidades reales de mostrar su ritmo cuando el cuerpo estaba sano durante un periodo largo.
“Este fue, en muchos aspectos, el año que no fue”, sentenció Kroenke. Y agregó que esa falta de ritmo se notó “de verdad” cuando los juegos importaban en abril, es decir, en la parte final de la postemporada.
Watson como gran historia… y el dilema salarial
Dentro del relato positivo de la campaña, la irrupción de Peyton Watson como creador fue el punto más destacable. El detalle que complica a Denver es que Watson no había firmado una extensión antes de que comenzara la temporada, por lo que el club queda parado frente a una situación contractual delicada.
Watson es agente libre restringido, de modo que Denver no tiene que preocuparse por perderlo “gratis”. Pero si el equipo decide retenerlo, la nómina podría trepar bien por encima del segundo “apron” (la segunda barrera de costos). En términos prácticos, si Denver quiere traer de vuelta a Watson sin desbordar reglas, necesitará recortar salario en otra parte del plantel. La alternativa sería aceptar una factura grande de impuesto de lujo y, con eso, también las limitaciones de armado de roster que llegan por estar por encima del segundo apron.
En ningún momento Kroenke se comprometió con un plan de impuesto de lujo o de segundo apron para el próximo curso, aunque tampoco cerró la posibilidad de sumar dinero a la plantilla.
Tenzer, por su parte, habló del crecimiento de Watson: “Peyton tuvo un gran año. Obviamente creció mucho. Yo lo dije al inicio de la temporada: esperamos que Peyton sea un Nugget durante muchísimo tiempo. Fue muy bueno para nosotros”.
Wallace sumó elogios al proceso: Watson “se quedó en el camino” y desarrolló lo que tenía que desarrollar a lo largo del año. “Lo que nos mostró es lo que sabíamos que podía hacer”, dijo. Y remarcó que el objetivo es seguir apostando por talentos formados en casa: “Tenemos que seguir acertando con esas joyas locales, y él ha sido el centro de eso”.
Adelman: mejorar el manejo bajo presión y la defensa uno a uno al final
El entrenador David Adelman señaló dos áreas concretas para crecer: el manejo de balón y la defensa uno contra uno. Arrancó por la primera.
Adelman explicó que tanto en la derrota ante Minnesota de esta temporada como en el traspié ante Oklahoma City Thunder de la campaña anterior, Denver tuvo dificultades para resolver el manejo bajo presión. Señaló un ejemplo puntual de la serie contra los Wolves: cuando, hacia el final del cruce, pusieron al base suplente Tyus Jones para que dribbleara y sacara el balón, el equipo pudo ordenarse mejor.
Desde la lectura del DT, tal vez el departamento de operaciones necesite incorporar más jugadores capaces de conducir y sostener el ritmo bajo asedio. Aunque el roster quedara exactamente igual, Adelman igual anticipó que el club va a exigir a los futbolistas (a los jugadores) que mejoren en esa faceta: “Esa es la nueva NBA. Ves todas estas series: hay muchísima gente subiendo la pelota”.
El entrenador insistió en que es “clave” que el equipo mejore su capacidad para manejar la presión sobre el balón. “Todos tienen la responsabilidad de mejorar en esto y de llenar ese vacío”, sostuvo. Y lo dejó más explícito: “La expectativa no puede ser solamente que Aaron juegue 82; no puede ser que Nikola juegue 82 o que Jamal juegue 82”.
Wallace complementó la idea con adaptación a la liga: “Tenemos que adaptarnos a la liga porque la liga se adaptó a nosotros”. Según su lectura, eso también fue mérito de Nikola y de Jamal, y del trabajo de la estructura técnica a lo largo de los años. “Van a presionarnos, y eso, hoy por hoy, es constante”, cerró.
En el costado defensivo, Adelman dijo que Denver hizo un buen trabajo quitándole a Minnesota sus acciones preferidas durante los playoffs. Pero reconoció que el equipo tuvo problemas conteniendo el balón, especialmente en los tramos finales del reloj de posesión.
“A veces la respuesta es la simpleza, y creo que hay que sentarse y defender uno contra uno mucho mejor”, expresó Adelman. Planteó que, si el equipo mejora ahí, le quita la necesidad de recurrir a zonas o a cruces de marcas (cambios y coberturas complejas), ya que esas herramientas también tienen “huecos”. Y remató con una exigencia puntual: para mejorar, “de punta a punta”, los últimos siete segundos del reloj de posesión tienen que ser mejores.
El mensaje general: decepción, ganas de competir y margen para ajustes
Más allá de los detalles, el mensaje quedó relativamente claro: Denver está muy decepcionado por cómo terminó la temporada, y todo el mundo vinculado al proyecto quiere competir por campeonatos. La idea es volver mejor, ya sea con mejoras internas o con movimientos de roster. Lo que todavía no se sabe es el tamaño de esos movimientos: si serán ajustes pequeños o cambios más grandes.
Adelman trajo un dato de contexto que ayuda a explicar el análisis: antes de esa serie, el equipo no había perdido en un mes. Por eso pidió mirar también lo positivo y no ignorar lo que funcionó, para no perder aquello que construyó el buen tramo. A la vez, dejó la puerta abierta a que cada verano haya incorporaciones que permitan competir con los mejores equipos de la liga.
“Entrando a esa serie, no habíamos perdido en un mes”, recordó. “Entonces querés asegurarte de mirar los aspectos positivos y no ignorarlos, para no perder las cosas que teníamos. Pero también podés sumar, en cada offseason, para competir con los mejores equipos de la liga”.
Qué pasa con Peyton Watson
Con Watson como foco por su crecimiento y su rol como creador, la dirigencia lo mira con optimismo, aunque sin perder de vista el desafío contractual. Al tratarse de agente libre restringido, Denver tiene margen para retenerlo, pero el costo puede acercar al equipo a restricciones importantes: si el club quiere recomponer el plantel con Watson dentro, tendrá que negociar el sueldo en otras partes o asumir el impacto de estar por encima del segundo apron y los costos asociados.
¿Dónde puede mejorar el plantel de los Nuggets?
Según lo que marcó Adelman y acompañaron los directivos, las prioridades están bien definidas: mejorar el manejo del balón cuando aparece la presión, y elevar el nivel defensivo uno contra uno, sobre todo en los momentos finales del reloj. En paralelo, el equipo debe “adaptarse” a una liga que presiona y propone más fricción al sacar y al organizar; por eso, la mejora no puede depender solo de que ciertos jugadores sostengan todo el trabajo durante 82 partidos. El objetivo es que el equipo tenga ritmo y respuestas cuando los juegos se vuelven de eliminación, esa parte de la postemporada en la que Denver sintió más que nunca que el tiempo de preparación no alcanzó.