NBA cambia la lotería del Draft: menos tanqueo y más castigo para perdedores

ByMartín Gutiérrez

Jun 5, 2026

La NBA aprobó una reforma para la lotería del Draft que busca cortar la “tanqueada” como estrategia y empujar a los equipos a competir hasta el final. El cambio, denominado “3-2-1”, modifica la asignación de bolas y limita ciertos beneficios consecutivos para los peores récords, además de ampliar el poder disciplinario del comisionado.

Por qué importa: la NBA apunta a frenar el “perder a propósito”

El impulso detrás de la reforma viene de una preocupación de larga data en la liga. Evan Wasch, Executive Vice President y Head of Basketball Strategy and Growth, trabaja desde 2013 en el rediseño de la lotería, apenas comenzó su etapa en la oficina central. En el plano cotidiano, la prioridad se sostuvo durante toda la temporada: eliminar el incentivo de perder para asegurar una selección alta.

El tema no es teórico. En febrero, la NBA multó a Utah Jazz con 500.000 dólares y a Indiana Pacers con 100.000 por no alinear o por sentar jugadores que podrían haber contribuido a ganar. Adam Silver lo dejó claro en un comunicado: este tipo de conductas, que priorizan la posición de Draft por encima de la victoria, erosionan la base de la competencia y la liga responderá ante nuevas acciones que comprometan la integridad de los partidos. Además, se anunció trabajo conjunto con el Competition Committee y la Junta de Gobernadores para sumar medidas contra ese tipo de comportamiento.

En ese marco, Wasch junto con su equipo y James Jones —Executive Vice President y Head of Basketball Operations— trabajaron en una salida. El 28 de mayo, la Junta de Gobernadores dio el visto bueno a la reforma, con objetivos que van más allá del sorteo: incentivar el triunfo por sobre la posición de Draft, evitar que un equipo acumule demasiadas selecciones top-5 en temporadas seguidas, generar más oportunidades para distribuir talento en toda la liga y, clave, darle al comisionado herramientas para disciplinar a equipos que incurran en conductas consideradas graves para mejorar su probabilidad en la lotería.

Qué cambia con la “3-2-1 lottery”: reglas, límites y probabilidades para los Drafts 2027-29

La reforma también busca modificar el “juego” estadístico de la lotería. Se la llama “3-2-1” porque los 16 equipos que participan en el sorteo reciben, según su situación, tres, dos o una bola de lotería.

Detalles principales de la mecánica

  • Para incentivar ganar, los tres equipos con peores récords no tendrán las mejores probabilidades de obtener el número 1. Cada uno de esos tres equipos recibe dos bolas.
  • Los siguientes siete equipos que no llegan al play-in reciben tres bolas.
  • Las semillas 9 y 10 del play-in reciben dos bolas cada una.
  • Los perdedores del partido de play-in entre 7 y 8 reciben una bola cada uno.
  • Los peores tres equipos (“draft relegated”) tendrán, como mínimo, el número 12 de la selección. El resto de equipos puede caer hasta el puesto 16.
  • Una misma franquicia no podrá tener la primera selección en dos Drafts consecutivos, ni una selección dentro del top-5 en tres Drafts seguidos.
  • Los equipos no podrán colocar protecciones de selección entre el 12 y el 15 sobre picks recién intercambiados.
  • La liga incorpora una autoridad disciplinaria ampliada para atacar la tanqueada, incluyendo la posibilidad de reducir probabilidades de lotería, alterar posiciones de Draft y aplicar multas relevantes a los equipos infractores.
  • Las bolas se asignan a los 16 equipos para determinar el orden de Draft mediante el sorteo.

Probabilidades por rango (formato 2027, 2028 y 2029)

En el sistema, se especifican probabilidades por grupo para el número 1 y para rangos top-3, top-5 y top-10:

  • Equipos con los tres peores récords: 5,4% para el pick 1; 16% para pick top-3; 28% para pick top-5; 61% para pick top-10.
  • Resto de equipos que no llegan al play-in: 8,1% para pick 1; 24% para top-3; 39% para top-5; 73% para top-10.
  • Semillas 9-10 del play-in: 5,4% para pick 1; 16% para top-3; 28% para top-5; 59% para top-10.
  • Perdedores del play-in 7-8: 2,7% para pick 1; 8% para top-3; 15% para top-5; 35% para top-10.

La NBA deja asentado que este formato rige para los Drafts 2027, 2028 y 2029.

Antecedentes, lógica competitiva y mirada al calendario: menos “necesidad” y más valor de roster

Silver celebró el ritmo de acuerdo. Dijo que los distintos actores se unieron con rapidez: hubo coincidencia amplia entre dueños, gerentes generales y entrenadores, y que la Asociación de Jugadores también acompañó la idea. El punto de fondo, según el comisionado, era evitar que la liga termine en una situación donde los equipos sientan que no tienen alternativa o que compiten en desventaja si no incurren en ese tipo de conducta. En junio, con la reforma ya encaminada, expresó satisfacción por haberlo logrado ese año y miró el futuro con una idea central: los equipos tendrán incentivos para ganar todos los partidos.

Byron Spruell, presidente de League Operations, participó en múltiples conversaciones mientras Wasch y Jones buscaban el camino correcto. En su lectura, el trabajo incluyó mucho detalle y un ida y vuelta constante: valoró que Wasch se moviera como experto en estos sistemas y que Jones, con experiencia como gerente general en los Phoenix Suns, pudiera navegar el enfoque. Remarcó la interacción previa incluso con los stakeholders, antes de llevar el intercambio a la mesa ampliada.

La “integridad” como eje y el objetivo de una liga más pareja

En la charla que se menciona como parte del proceso —en una llamada por video antes del Juego 6 de las Finales de Conferencia Oeste— aparecieron varias ideas recurrentes. La reforma se apoya en la integridad: se entiende que los equipos malos necesitan reconstruir mediante el Draft, pero si la pérdida estratégica termina siendo una ventaja, eso no le hace bien a la liga. Incluso se usó un término como “corrosivo” para describir el efecto.

Wasch explicó el equilibrio buscado: mantener la posibilidad de construir a través del Draft, pero sin premiar con probabilidades máximas a los peores equipos. Aclara que la lotería sigue siendo de 16 equipos (no incluye a 30) y que las probabilidades todavía se inclinan hacia el fondo de la tabla: los diez equipos con peores registros en este esquema concentran alrededor del 73% de las chances. La diferencia, sostiene, es que ya no es un retorno tan “explícito” por ser el último.

La liga también proyecta beneficios adicionales. Con el incentivo orientado a armar planteles competitivos, mantener jugadores sanos y buscar ganar, se espera un dinámica más competitiva y, en consecuencia, menos necesidad extrema que la que se vio cuando la competencia se dividía entre equipos que “tienen” y equipos que “no tienen”, ya sea para clasificar a playoffs o para pelear por bolas de lotería.

Roster building: más valor de escoger bien y repartir talento

Jones consideró que el cambio va a poner un mayor énfasis en el armado de planteles y en encontrar talento a lo largo de todo el Draft. Como ejemplo, tomó los equipos All-Rookie de primera y segunda selección de la temporada: de los 10 jugadores, tres no fueron elegidos dentro del top 10. En el ciclo 2024-25, cinco de los 10 fueron escogidos después del puesto 10. También mencionó a Ajay Mitchell como caso: un jugador clave en la temporada 2025-26 de Oklahoma City con 64 victorias, que fue seleccionado 38°.

Además, la reforma podría expandir el “pool” de talento disponible para más equipos. Jones sostuvo que la liga nunca estuvo tan profunda ni con tanto nivel: hay tantos jugadores buenos que muchos no pueden quedarse en la competencia cinco o seis años, y que eso contrasta con épocas en las que era difícil encontrar suficiente talento.

Cómo se blindó el sistema: “pressure test” y castigo real

Wasch y su equipo revisaron escenarios hipotéticos para evitar que las franquicias encontraran atajos y explotaran las nuevas reglas, buscando mejores probabilidades aunque la intención declarada fuera distinta. Con tres bolas en el sorteo, sigue siendo mejor que con dos y mejor que con una, aunque las probabilidades, según la explicación, quedan bastante parejas.

El exponente del enfoque fue claro: se hizo una especie de “presión de prueba” tanto internamente en la oficina de la liga como en las conversaciones con los actores, porque nadie quería un sistema que termine siendo manipulado de inmediato. También se subrayó la autoridad del comisionado: Silver tendrá margen para disciplinar, incluyendo reducir probabilidades de lotería, ajustar posiciones de selección e imponer multas significativas a equipos que incurran en conductas cuestionadas.

Por su parte, Jones marcó la necesidad de cambio sistémico: no bastaba con mantener el formato anterior y dejar que el comisionado adjudique caso por caso. En esa línea, advirtió sobre incentivos económicos y de comportamiento: si la multa es de 10 millones, el cálculo puede llevar a que algunos equipos consideren “rentable” seguir tomando multas, por lo que el sistema debe dejar claro que, independientemente de lo que haga la oficina, perder un partido no debería ser beneficioso.

Spruell sumó un cierre similar: planteó que la responsabilidad de los gobernadores se integró al liderazgo de Adam y que el proceso terminó siguiendo un camino para llegar a la respuesta correcta.

En el fondo, la NBA quiere que el “final de temporada” vuelva a ser un tramo competitivo, donde el valor de la reconstrucción pase por decisiones de roster y evaluación de talento, no por la estrategia de jugar para perder. El calendario inmediato ya no es el problema: la atención se mueve hacia cómo se traducen estos cambios en los próximos Drafts, con reglas aplicables a 2027, 2028 y 2029.

By Martín Gutiérrez

Martín es periodista deportivo especializado en baloncesto argentino y ligas internacionales. Lleva más de 8 años cubriendo la Liga Nacional, Euroliga y NBA, analizando estadísticas, tácticas y rendimiento de jugadores.