Historia de ida y vuelta: qué promete el Game 3 entre Wolves y Nuggets

ByMartín Gutiérrez

Apr 23, 2026

Con ese arranque de temporada y playoffs, la serie cara a cara entre Denver y Minnesota quedó en un 15-15 acumulado en los últimos cuatro cursos, sumando también los partidos de postemporada. Dicho de otra manera: si la historia dependiera de un “pero ojalá”, este sería el récord de la mega-serie más larga de primera ronda en la historia de la NBA, un formato al mejor de 41 que, de acuerdo con lo visto hasta ahora, promete seguir entregando el mismo tipo de espectáculo del que ya disfrutamos desde el sábado: volcadones, triples con fuego en el aro y decisiones que dan para hablar en la prensa y en las charlas de pasillo.

Los dos primeros juegos arrancaron cargados de momentos para destacar y temas para debatir. Las estrellas —Nikola Jokić, Jamal Murray y Anthony Edwards— se convirtieron en el centro de la conversación, con rachas de gol que cambiaron el ritmo del partido, una cantidad realmente llamativa de triples y jugadas de “triple y falta” y, como suele pasar en playoffs, también hubo críticas al arbitraje que inevitablemente se metieron en el ruido. En entretenimiento, esta eliminatoria ya se siente como un combo de varios cruces de primera ronda juntos.

El guion debería mantenerse el jueves, cuando la serie se mude a Minneapolis para el Juego 3 (9:30 p. m. ET, Prime Video). Ahora, ambos equipos están entrando en su etapa de ajustes: la idea es clara para los Wolves, “zig” del rival para encontrar cómo “zag” con su plan; y para los Nuggets, lo mismo, pero en sentido inverso. En Target Center, la rivalidad se vuelve todavía más viva.

Tres cosas para mirar en el Juego 3

La primera: si Jaden McDaniels “pinchó” más de la cuenta o si simplemente dejó claro el objetivo. Antes del salto inicial, los dos equipos tendrán en la cabeza —y en la piel— lo que dejó McDaniels tras el Juego 2, el lunes por la noche. Ahora aparece la prueba real: medir el impacto de esas palabras en la cancha. Cuando los Wolves contaron cómo su cambio de táctica ofensiva terminó destrabando el partido en el 119-114 de Minnesota, McDaniels explicó que una parte del plan era atacar a un equipo que, según su lectura, “defiende mal”.

“Atacá a Jokić, a Jamal, a todos los malos defensores”, dijo McDaniels, con la credibilidad de uno de los jugadores más sólidos del perímetro defensivo en la liga. En su lista aparecieron nombres conocidos: Tim Hardaway Jr., Cam Johnson, Aaron Gordon y, en general, el equipo completo. La respuesta desde Denver, por ahora, fue la indiferencia: Gordon directamente bajó el tono del supuesto “ruedo de declaraciones” y hasta se mostró despreocupado por la idea de una guerra verbal.

Sin embargo, en el Juego 3 esas frases pueden resonar por dos motivos. Primero, porque hay algo de verdad en el planteo. Y segundo, porque estos jugadores también son humanos: orgullo, competencia y revancha personal siempre pesan en playoffs. En la temporada regular, Denver terminó 21° en eficiencia defensiva. Además, en puntos permitidos por 100 posesiones, los Nuggets estuvieron por detrás del resto de los equipos de playoffs: 116 unidades, una cifra que los deja como el más “castigable” en ese aspecto. A eso se suma un tema físico: en bloqueos, Denver fue 28°, y en la rotación no aparece un gigante de siete pies. En altura, solo el suplente Jonas Valančiūas se suma a la conversación junto a Jokić, ambos con 6’11”, pero fuera de ellos no hay en el plantel alguien que sea, en promedio, más alto que 6’8”.

“No tienen gente que pueda defender el aro”, sostuvo McDaniels. “Seguimos siendo más atléticos que ellos y solo tenemos que terminar cuando lo hacemos”. Lo interesante es cómo se podría dar el ida y vuelta: si los Wolves encuentran el camino, sobre todo en la pintura y en duelos uno contra uno, la confianza de Denver puede ir bajando conforme pasen los minutos y se complique la recuperación. Pero si los Nuggets endurecen la defensa, y empiezan a “pagarle la espalda” a McDaniels con acciones concretas en cancha, el planteo de Minnesota podría volverse una carga en el vestuario.

La segunda cuestión es el arranque más rápido de Jokić. Es difícil discutir el patrón habitual del serbio: suele entrar al juego con calma, con la prioridad de encender la ofensiva para sus compañeros. Además, viene con el currículum pesado: es tres veces MVP de Kia y otra vez aparece como candidato para el premio en esta temporada. También tiene asegurados los reconocimientos simbólicos, con un lugar en el Hall of Fame y en el Top 100 de la NBA.

Pero lo que sí abre preguntas es el contraste entre lo que anotó Jokić en el primer tiempo y lo que produjo en el segundo tramo, mirando los primeros dos partidos. En el acumulado de primeros tiempos: 12 puntos con 5 de 10 en tiros, sin libres intentados, en aproximadamente 40 minutos. En las segundas mitades, el salto es más grande: 37 puntos con 14 de 29 y, además, 8 de 8 en tiros libres en 41 minutos. Por eso, si Jokić acelera el ritmo de gol desde temprano en el Juego 3, puede traer varias consecuencias. Una es forzar a Rudy Gobert a entrar antes en problemas de faltas o, al menos, sacarlo del “surco” defensivo en el que se lo vio hasta ahora en la serie. La otra: aliviar la presión sobre Jamal Murray y sobre el resto de los Nuggets para que carguen con más anotación en una cancha ajena, con el ambiente en contra y el rival listo para castigar cada pérdida.

En síntesis, si Denver quiere romper defensivamente a Minnesota, Jokić debería ponerse el traje de “puntos temprano”: ese es el camino más directo.

La tercera cosa para seguir de cerca tiene que ver con las lesiones de Edwards y Gordon, dos nombres que en esta etapa siempre aparecen en la conversación aunque nadie quiera hablar de eso. En la recta final y el comienzo de playoffs, es una regla no escrita que los jugadores salen a la cancha con molestias y que los equipos, en general, terminan aceptando ciertos riesgos si el jugador está “lo suficientemente bien”. Hoy, las situaciones más preocupantes caen del lado de Aaron Gordon en Denver y de Anthony Edwards en Minnesota.

Gordon viene jugando con rigidez en el gemelo izquierdo y, de cara al Juego 3, figuraba como probable. Pero también recibió un golpe en la espalda durante el Juego 1: Julius Randle le tiró un impacto desde el poste bajo/posición de poder y se lo vio con gesto de dolor al levantarse. A esto se suma un antecedente importante: Gordon solo disputó 36 partidos en la temporada regular por dos tensiones distintas en el isquiotibial derecho. En lo que va de la semana, su producción bajó. De promediar 16.4 puntos por partido con 49.7% de tiro (38.9% en triples) pasó a 12.5 tantos mientras disparó 42.1%, con un registro de 22.2% desde la línea de tres.

En Minnesota, Edwards se perdió 11 de los últimos 14 juegos de la temporada regular por dolor en la rodilla derecha y llega como cuestionable para el tercer partido seguido de esta serie. Aun así, hay un dato que complica la lectura fácil: en los dos partidos que ya jugó en la eliminatoria promedió 39 minutos, con 26 puntos, 9.5 rebotes y 4.5 asistencias. El problema es que cuando algo no está al cien por cien en una pierna, suele notarse en la puntería. En su caso, su precisión está más baja de lo habitual: convirtió solo 38.6% de sus 44 tiros, incluyendo un 5 de 20 en triples. En un duelo tan cerrado, esos porcentajes pueden inclinar la serie.

El Juego 3, entonces, no solo se trata de continuar el show de estrellas y rachas. Se trata de ver quién adapta mejor el plan, quién convierte los detalles en ventaja y cómo reaccionan los equipos cuando las palabras del vestuario se transforman en tiros, faltas y decisiones bajo presión.

By Martín Gutiérrez

Martín es periodista deportivo especializado en baloncesto argentino y ligas internacionales. Lleva más de 8 años cubriendo la Liga Nacional, Euroliga y NBA, analizando estadísticas, tácticas y rendimiento de jugadores.