Cooper Flagg fue confirmado como el Novato del Año de la NBA 2025-26. La liga lo anunció el lunes y, con su triunfo, se cerró una de las pujas más ásperas por el premio en los últimos años. Flagg superó a su ex compañero de equipo en la universidad, Kon Knueppel, seleccionado en el puesto #4 del Draft, para quedarse con el trofeo.
El camino de Flagg arrancó con un cartel de candidato: fue el #1 del Draft y comenzó la temporada con un rol inesperadamente protagónico para un novato, jugando como base en la estructura de los Dallas Mavericks. Sin embargo, la expectativa chocó con la realidad de los primeros meses: tuvo un
En paralelo, los Charlotte Hornets de Knueppel tampoco arrancaron con fuegos artificiales. Abrieron el curso con un récord de 4-14, en una etapa que incluso dejó entrever rumores alrededor de un posible intercambio por LaMelo Ball. Pero cuando Charlotte encontró ritmo, cambió el guion por completo: después de una racha inicial de 18 partidos que los dejó hundidos, los Hornets levantaron fuerte y terminaron con un 40-24. En ese tramo, además, exhibieron una ofensiva muy sólida: marcaron el #3 en ataque y el #5 en net rating (diferencial neto de puntos) dentro del básquet.
Charlotte, de hecho, reformuló su identidad alrededor del tiro. El tridente perimetral formado por Ball, Knueppel y Brandon Miller se transformó en un problema constante para rivales desordenados o sobrepasados en defensa: la combinación de lanzamientos y amenazas desde distintos ángulos volvió casi imposible sostener una marca consistente durante 48 minutos.
Flagg, en cambio, tuvo una mejora más gradual a lo largo del año, pero atravesó un tramo complicado por disponibilidad: entre mediados de enero y principios de marzo se
Con Knueppel ganando terreno dentro de un equipo que peleaba por playoffs en la Conferencia Este, las chances parecían inclinarse hacia él. La lectura era simple: había un candidato que jugaba en un plantel que sumaba y, además, se lo veía consolidarse. Pero sobre el final, Flagg dio un paso decisivo: en sus últimos 15 partidos completos de la temporada promedió más de 25 puntos. A eso le sumó 6.8 rebotes y 5.5 asistencias, números que lo volvieron a colocar en la conversación con fuerza, incluso cuando el resto del tablero interno de Dallas ya parecía mirar hacia adelante.
La evidencia más contundente llegó con un tramo histórico: Flagg anotó 96 puntos en una doble jornada que dejó una idea clara sobre su techo. Fue un recordatorio para toda la liga de por qué su proyección genera expectativas tan altas.
El debate por el premio: estadísticas, eficiencia y “construcción”
El resultado obligó a una discusión poco común, casi filosófica: qué pesa más para el Novato del Año. Por un lado, Flagg tuvo
En la teoría, el premio se discute sin que el “ganar” sea determinante. En la práctica, muchos novatos top llegan desde la lotería tras campañas malas de sus equipos, así que el contexto suele estar. Aun así, el argumento de Knueppel fue más profundo: no solo se sumó a un equipo ganador, sino que ayudó a edificarlo con su rol creciente y su incidencia ofensiva.
El golpe en el Play-In y cómo cambió el tablero
La carrera volvió a girar cuando Knueppel tuvo dificultades en el Play-In. En condiciones normales, ese aspecto tal vez no habría movido demasiado la balanza. Pero apareció un detalle de procedimiento que abrió la puerta a reconsideraciones: varios jugadores habían pedido excepciones para el mínimo de 65 partidos requerido por la regla de la NBA. Como consecuencia, las boletas no se enviaron hasta después de que se jugaran esos partidos. Ese margen hizo que los votantes pudieran mirar de nuevo a los dos candidatos.
Aunque el premio está pensado para reflejar el desempeño de temporada regular, el factor humano existe. Y en esta ocasión, el timing del Play-In terminó siendo parte de la historia.
El cierre: tercer Maverick en el premio
Al final, Flagg se quedó con el Novato del Año, con una ventaja ajustada sobre Knueppel. Para Dallas, no es un dato menor: es el tercer Maverick en ganar el premio. Lo acompañan Jason Kidd (su DT en la franquicia) y la figura que Flagg terminó reemplazando como cara del proyecto: Luka Dončić.
Flagg cerró su temporada de novato con promedios de 21 puntos, 6.7 rebotes y 4.5 asistencias por partido. Con él instalado, los Mavericks también lograron reacomodarse después del golpe que significó el intercambio que dejó atrás el ciclo de Dončić. Ahora, el nuevo jugador franquicia suma un beneficio extra: además del rendimiento, se lleva para siempre el derecho a presumirle a su compañero de Duke, en una competencia que, como mínimo, fue intensa hasta el último voto.