En la primera ronda de playoffs del Este, Toronto Raptors y Cleveland Cavaliers llegaron empatados 3-3 en la serie y con el global igualado 669-669 tras los primeros seis partidos. Con ese contexto, que el marcador quedara igualado al descanso del Juego 7 tenía cierto sentido. Pero en el segundo tiempo la historia cambió: la defensa y el ataque de Cleveland tomaron el control y los Cavs avanzaron a semifinales de conferencia con un triunfo 114-102 sobre los Raptors el domingo.
Cleveland cerró el primer tiempo con un parcial de 11-2, arrancó el segundo con otro 11-1 y, a partir de ahí, fue estirando diferencias: llegó a una ventaja de 19 puntos en el tercer cuarto y a 22 en el cierre del partido. Además, la serie tuvo una característica clave: el equipo local ganó cada uno de los juegos, algo que dejó a esta eliminación como la única primera ronda sin un ganador visitante. En el historial, el local en el Juego 7 ahora tiene marca de 117-41, considerando también lo que pasó el sábado con Filadelfia 76ers en Boston ante Celtics y lo del domingo con Detroit Pistons superando a Orlando Magic.
Los Cavaliers, clasificados como cuartos, se medirán en la serie de Lake Erie ante los Pistons, que terminaron primeros en la conferencia. El cruce arrancará el martes en Detroit con el Juego 1 (7 ET, transmisión por Peacock/NBC Sports).
“Entramos como underdogs, y eso es un desafío”, señaló el entrenador Kenny Atkinson. “Va a ser una serie parecida en cuanto a que tenemos que responder a su presión, su juego bajo el aro, su intensidad y su físico. Ojalá que esta serie nos haya preparado para eso”.
Cuatro lecturas del Juego 7
Jarrett Allen fue, sin discusión, el dueño del área. El pívot de Cleveland igualó el máximo del equipo con 22 puntos y capturó 19 rebotes, además de registrar tres tapones. También aportó con dos asistencias y dos robos. En la ofensiva, convirtió 7 de 11 tiros de campo, y todos esos aciertos fueron cerca del aro: aprovechó sus ocho rebotes ofensivos para generar segundas chances, consiguió tres recuperaciones que terminaron en puntos (“putbacks”), sumó un tiro libre convertido y cerró con una asistencia. En el tercer cuarto—cuando los Cavaliers empezaron a marcar distancia—Allen firmó 14 unidades y 10 rebotes.
Atkinson remarcó el impacto del pasaje: “Se hizo dueño de la zona por arriba. Ese rendimiento del tercer cuarto es lo mejor que le vi. Lo vengo entrenando hace tiempo. Los rebotes ofensivos fueron claves y necesitábamos puntos desde adentro. Nos hacía falta que alguien más diera un paso al frente. Fue increíble… Estaba listo para el momento”. Esa superioridad en el rebote acompañó el dominio general: Cleveland superó a Toronto 60-33 en capturas, con 20-7 en el apartado ofensivo. Incluso, en los puntos de segunda oportunidad, los Cavs se impusieron 23-7.
El segundo punto tiene que ver con que hubo respaldo desde la rotación. Donovan Mitchell y James Harden hicieron lo necesario para que el equipo sostuviera el ritmo cuando el partido empezó a inclinarse. Mitchell anotó 22, con 15 de esos puntos en la segunda mitad. En triples fue irregular (2 de 9), pero dentro del perímetro rindió con fuerza: 7 de 11 en tiros dentro del arco, donde encestó cinco lanzamientos de media distancia y dos finalizaciones en la pintura. Harden, por su parte, cerró con 18 unidades, con 3 de 9 en tiros de campo, y sumó 11 puntos desde la línea de libres.
No fue una planilla “espectacular”, pero alcanzó por la producción colectiva. Evan Mobley aportó 13 puntos, 7 rebotes y 4 asistencias; Sam Merrill sumó 13; Max Strus terminó con 12 puntos, 8 rebotes, 5 asistencias y dos robos; y Jaylon Tyson colaboró con 7 unidades, 9 rebotes y 4 asistencias. En la banca, Cleveland también impuso condiciones: ganó 34-19 en puntos desde el banco.
La tercera lectura apunta a Scottie Barnes. El alero de Toronto es un “All-Star” en dos ocasiones (2024 y 2026) y, en su primera experiencia de playoffs como figura destacada de la franquicia, volvió a responder. En la serie promedió 24,1 puntos, 8,6 asistencias, 6,1 rebotes, 1,7 tapones y 1,1 robos, con 50,9% de efectividad en tiros de campo y 38% en triples. En el Juego 7 fue el mejor de los Raptors: 24 puntos, 9 rebotes, 6 asistencias y un tapón.
La última parte mira hacia adelante para Toronto. Los Raptors pasaron de 30 victorias en 2024-25 a 46 este año, con un plantel que lidera Barnes y que dirige Darko Rajakovic, con la expectativa de seguir creciendo en una conferencia Este cada vez más competitiva. Atkinson, desde el otro lado del cruce, también dejó un mensaje claro: “Tienen un futuro brillante. Confirmaron durante la temporada lo que pensábamos de ellos. Solo queda respeto: respeto por su entrenador, su cuerpo técnico y ese grupo de jugadores”.
De cara a los próximos compromisos, Barnes, Brandon Ingram (no jugó los últimos dos partidos de la serie por inflamación en el talón derecho), Immanuel Quickley (se perdió los siete juegos de playoffs por una distensión en el bíceps femoral derecho), RJ Barrett, Jakob Poeltl, Gradey Dick, Ja’Kobe Walter y Collin Murray-Boyles tienen contrato asegurado para la temporada 2026-27. Toronto, además, cuenta con opciones de equipo sobre Trayce Jackson-Davis y Jamal Shead, mientras que Garrett Temple y A.J. Lawson quedan como agentes libres.
En el draft de la NBA 2026, los Raptors tienen el número 19 en la primera ronda y el 50 en la segunda. Con el cierre de esta serie, queda claro que la reconstrucción—o más bien el salto de nivel—de Toronto no se detuvo, aun con la eliminación.