El Oklahoma City Thunder va a necesitar muchos lanzamientos de media distancia para poder superar cuatro veces a los San Antonio Spurs en estas Finales de Conferencia del Oeste. La franquicia texana armó su defensa con un objetivo claro: cortar la penetración. Y en el corazón de esa idea aparece Victor Wembanyama, siempre rondando el carril. Mientras tanto, las alas del esquema visitante llegan tarde y “tapan” a los manejadores cuando intentan entrar, con especial atención a la figura del Thunder y MVP del equipo, Shai Gilgeous-Alexander.
Ese plan obligó a SGA a una noche especialmente dura en el tiro en el Juego 1: convirtió 7 de 23, en una dieta de tiros de salto que fue prácticamente constante. Sin embargo, respondió en el Juego 2 con más efectividad y cerró con 30 puntos, aunque el patrón volvió a repetirse: casi todo desde el perímetro. De sus 12 anotaciones, 10 fueron lanzamientos muy disputados desde la zona de salto.
Ahora bien, hay un costo cuando se le dedica tanto “foco” a un jugador y, a la vez, se estaciona tanta defensa dentro de la pintura. Ese precio suele ser dejar tiradores liberados detrás de la línea de tres. Y, en este momento, Alex Caruso está castigando esa situación con contundencia.
En los primeros dos partidos de la serie, que están 1-1 con el Juego 3 por delante (este viernes), Caruso lleva un rendimiento de 11 de 18 en triples, para un 61%. Además, suma 48 puntos: 31 en el Juego 1, cuando encestó ocho triples, y otros 17 en el Juego 2, con un 3 de 4 desde el perímetro. Vale la pena ponerlo en contexto: se trata de un jugador que esta temporada había convertido apenas el 29% de sus triples y promediaba 6.2 puntos por partido. Decir que está “por encima” de su nivel sería quedarse corto.
Claro que, con tiros así de abiertos, no sorprende que el volumen y la calidad de sus intentos estén elevando su efectividad por encima de lo habitual. En el Juego 1 se ve con claridad: Wembanyama está asignado específicamente a Caruso. La idea es que lo “ignore” desde la acción, se quede plantado en la pintura y termine estorbando los caminos de penetración de SGA.
Para un tirador de la NBA, incluso uno que no sea especialmente sobresaliente, eso es casi una práctica: condiciones ideales para tomar y convertir.
Caruso viene recibiendo este tipo de situaciones una y otra vez. De nuevo en el Juego 1: aparece con el balón en la dinámica y tres defensores del Thunder armando un triángulo alrededor de Gilgeous-Alexander. Wembanyama, una vez más asignado a Caruso, está a unos 15 pies de distancia. En el seguimiento de la liga, un tiro “muy abierto” se define cuando el defensor más cercano está a seis pies o más. Acá, la distancia es el doble: se trata de una apertura “doble amplia”.
Y si hace falta, hay más material. Pasemos al Juego 2. Caruso actúa como pasador/ajustador de la jugada para que Gilgeous-Alexander arranque con el control. Los Spurs, a través de su guard Stephon Castle, se van encima y persiguen a SGA cuesta abajo. Wembanyama cae hasta ubicarse por debajo de la línea de tiros libres para “atraparlo” en el carril y obligar a que Castle pueda recuperar. En ese escenario, nadie está pensando en Caruso.
¿Un ejemplo más? Vamos con uno más. Chet Holmgren tiene el balón arriba. Caruso está ubicado en la esquina derecha, pero el defensor que lo marca —nuevamente, Wembanyama— está todo el camino del lado izquierdo, cerca del poste bajo. La razón es simple: esa es la mitad de la cancha por donde Gilgeous-Alexander está atacando, y Wemby quiere estar listo para él. A Caruso no lo consideran una amenaza real. Otra vez, Wembanyama está a unos 15 pies. El pase se salta hacia la esquina y la pelota entra: “banco” y conversión.
Esto no es solo Caruso. Cason Wallace también aparece con seis triples entre los dos primeros juegos. No está siendo ignorado con la misma crudeza que Caruso —porque estadísticamente tiene mejores números desde el triple—, pero aun así el plan se repite: Wembanyama sigue bajando para cortar, una vez más, los avances de SGA en su intento de meterse al aro.
Los Spurs van a sostener esta forma de jugar. Frenar las penetraciones de Gilgeous-Alexander y saturar la pintura es la prioridad. La lectura de San Antonio es obligar al Thunder a conectar suficientes lanzamientos de salto para vencerlos cuatro veces en la serie: no una, sino cuatro. Desde el punto de vista de los Spurs, las probabilidades terminarán dando la razón y, en particular, Caruso terminará por volver a su promedio en algún momento.
Pero hasta acá, esa corrección todavía no llegó. En el Juego 1, el Thunder convirtió 17 triples: 11 de esos aciertos salieron desde la banca. En el Juego 2, sumaron 13 triples: 12 provinieron de la banca. Entre ellos aparecen Wallace (4), Caruso (3), Jared McCain (3) y Jaylin Williams (2).
Ahí está el gran factor de quiebre de la serie. Son precisamente los jugadores que los Spurs quieren que tomen los tiros. El problema para ellos es que, si la eficiencia no se desploma y además el Thunder sigue castigando la defensa centrada en la pintura, se vuelve muy difícil para San Antonio superar el resto de los desafíos que presenta Oklahoma City.